El robot aspirador promete limpiar solo, pero casi siempre se programa a una hora fija, y la hora fija choca con la vida: el día que teletrabajas sale en mitad de una videollamada, el sábado se cruza con los niños y, si un día te vas antes de lo previsto, la casa vacía no lo aprovecha nadie. La alternativa obvia, que limpie cuando no hay nadie, choca con otra cosa: la alarma. Un robot moviéndose por el salón con la alarma conectada es exactamente lo que una alarma está hecha para detectar.
La solución es que no sean dos aparatos que se ignoran. El robot y la alarma tienen que saber el uno del otro: cuando la casa se vacía, limpia; y la alarma no lo confunde con un intruso. Así lo dejamos en las casas donde integramos el robot aspirador, y esto es lo que hace cada pieza.
Que empiece cuando te vas, no a una hora fija
La casa sabe cuándo se queda vacía: lo deduce de los móviles de quienes viven en ella, por su ubicación y por si siguen conectados a la wifi de casa (las dos cosas juntas, porque cada una por separado se equivoca). A partir de ahí, la limpieza se organiza sola:
- Espera un rato después de salir. Quince minutos de serie, por si alguien vuelve a por las llaves.
- Solo dentro de un horario. De nueve de la mañana a ocho de la tarde de serie, para no despertar a los vecinos ni limpiar de madrugada si sales a cenar.
- Sin repetir. Si ya limpió hace menos de veinte horas, no vuelve a salir aunque te vayas otra vez por la tarde.
- Si llega alguien mientras limpia, vuelve a la base o sigue hasta acabar, como prefieras.
Si te gusta tener un día fijo (el viernes, antes del fin de semana), también se puede programar a una hora y que espere a que la casa se vacíe; si ese día no se vacía, no limpia.
La alarma sabe que es el robot
Es la pregunta que más nos hacen quienes ya tienen las dos cosas: ¿cómo dejo limpiando el robot si salgo de casa con la alarma conectada? Cuando los dos están en el mismo sistema, la respuesta es sencilla: la alarma sabe que quien se mueve es el robot, mientras limpia no salta por él y, cuando termina y vuelve a la base, la alarma vuelve sola a como estaba (si la casa sigue vacía). Si prefieres que el robot no limpie nunca con la alarma conectada, también se puede: con la alarma conectada, no sale.
Para eso la alarma tiene que estar integrada en el sistema de la casa: es lo que hacemos con nuestra alarma sin cuotas, y con algunas alarmas de empresa que se dejan integrar. Si estás valorando las dos opciones, comparamos qué da cada una en alarma con cuotas o sin cuotas.
Por habitaciones, y sin molestar a quien está en casa
Cuando hay gente en casa, el robot puede limpiar igual, pero con educación: si una habitación tiene a alguien dentro (su sensor de movimiento o de presencia lo ve), se la salta y vuelve a ella cuando lleva cinco minutos libre. Con la casa vacía no se salta nada.
Para eso el robot tiene que saber limpiar por habitaciones, y aquí cada marca es distinta:
- Roborock y los robots que limpian por áreas: cada habitación del robot se asocia a una estancia de la casa, y el sistema le pide «cocina y salón». Es lo que describe la documentación de Home Assistant para robots aspiradores, el sistema con el que trabajamos.
- Dreame: también por habitaciones, usando los nombres que tienen en su app.
- Roomba: su integración no limpia por habitaciones, así que limpia la casa entera (en ese caso, mejor con la casa vacía).
Sin encender luces ni interrumpir
Dos detalles que separan un robot integrado de uno que simplemente funciona. El primero: si la casa tiene luces que se encienden con el movimiento, el robot pasando por debajo del sensor encendería la luz de cada habitación que limpia. Integrado, el sistema sabe dónde está limpiando y no enciende esa luz por él (la puerta sí sigue encendiéndola, por si entra alguien de verdad).
El segundo, el ruido. Si suena el timbre, se pone una película o entra una llamada en el móvil, el robot se pausa (o vuelve a la base, si lo prefieres) y retoma la limpieza a los dos minutos de silencio.
Limpiar donde se ensucia
Limpiar toda la casa cada día es lo fácil; limpiar donde hace falta es lo útil. Algunos ejemplos de lo que dejamos preparado:
- La cocina, después de cocinar. Cuando la vitro o el horno llevan un rato funcionando y se apagan, a los quince minutos el robot pasa solo por la cocina, sin hacer el resto de la casa.
- Después de una visita. Al despedir a los invitados, una pasada extra (si quieres, cuando la casa se quede vacía).
- En la época de muda. Si hay perro o gato, en los meses en que sueltan más pelo, una pasada de más en los días elegidos.
Que avise solo cuando hace falta
Un robot que limpia cuando no estás tiene un riesgo: que se atasque con un cable a la media hora y te enteres por la noche. Por eso avisa cuando necesita algo, y solo entonces: atascado, depósito lleno o sin agua, con los botones «Volver a la base» y «Seguir limpiando». Avisa también cuando toca cambiar un cepillo o el filtro, y una vez a la semana manda un resumen si hay algo pendiente. El aviso de «he terminado» viene apagado: si todo va bien, no hace falta que te lo diga.
Qué hace falta
Un robot que se integre con el sistema (los de las marcas de arriba casi siempre) y, para limpiar por habitaciones, que las tenga configuradas en su mapa. Si la casa ya tiene sensores de movimiento o de presencia, y una alarma integrada, se aprovechan. Lo hemos hecho en casas reales: los pisos de Bilbao y de Badalona de nuestros proyectos tienen el robot aspirador integrado con el resto de la casa.
Se presupuesta en la visita, sin compromiso, según el robot y lo que haya ya en casa. Con la misma garantía que el resto de lo que instalamos: garantizamos nuestra instalación y configuración durante 5 años; los equipos tienen la garantía de su fabricante (2–3 años) y la gestionamos nosotros por ti.
Dudas habituales
¿Sirve mi robot aspirador?
Casi seguro, si es de una marca que se integra con el sistema: Roborock, Dreame, Roomba y los que funcionan con Matter son los habituales. Lo que cambia es cómo limpia: Roborock y los que limpian por áreas lo hacen habitación a habitación; Dreame, por el nombre de sus habitaciones; y Roomba, la casa entera. Algún modelo concreto no se puede integrar (los Roomba 105, 405 y 505, por ejemplo), así que lo comprobamos en la visita antes de prometer nada.
¿Y si llego a casa mientras está limpiando?
Tú eliges qué hace: de serie vuelve a la base en cuanto llega alguien, para no tenerlo entre los pies, pero puede seguir hasta terminar si lo prefieres. Se elige una vez y se cambia cuando quieras.
¿Funciona sin internet?
Lo que decide cuándo limpiar, la alarma y los avisos funciona en local, en el pequeño equipo que coordina la casa. El robot depende de su marca: un Roomba se maneja en local, mientras que un Roborock necesita su cuenta en la nube del fabricante para funcionar, aunque las órdenes viajen por la red de casa siempre que puede. Lo vemos en la visita para que sepas a qué atenerte.
¿Qué pasa si se atasca cuando no estoy?
Te llega un aviso con lo que pasa (atascado, depósito lleno, sin agua) y dos botones: «Volver a la base» y «Seguir limpiando». Si se ha quedado enredado con un cable, lo verás al llegar; si solo necesitaba un empujón, lo resuelves desde el móvil. Cuando el problema se arregla, el aviso desaparece solo.
¿Puedo pararlo unos días?
Sí: hay un interruptor de «limpieza automática» para el panel o la app. Apagado, nada lanza el robot por su cuenta (unas vacaciones, una mudanza, una obra), y tú lo sigues pudiendo encender a mano cuando quieras. Al volver a encenderlo, todo sigue como estaba.
En resumen
Un robot aspirador rinde de verdad cuando deja de ser un aparato con su propia app y pasa a ser parte de la casa: sale cuando os vais, se salta la habitación donde hay alguien, no enciende las luces a su paso, se calla cuando suena el timbre, limpia la cocina después de cocinar y solo avisa cuando necesita ayuda. Y, sobre todo, la alarma sabe que es él. Programar un robot a una hora es fácil; lo que cambia el día a día es que limpie cuando no estás sin que nada salte.