Viernes por la noche. Antes de que empiece la película te levantas a bajar la persiana, apagas la luz del techo, enciendes la lámpara del rincón y buscas el mando de la barra de sonido. Y a mitad de película pita la lavadora por el altavoz, el robot aspirador decide que es buen momento para el salón o el aire acondicionado arranca a toda potencia justo en la escena más callada.

La escena de cine de los catálogos resuelve el principio: baja las persianas, atenúa la luz y enciende la tele. Lo difícil viene después, durante la película y al acabar, cuando te quedas a oscuras o con la luz del techo a tope. Un buen modo cine prepara la sala, no te interrumpe y, cuando termina, la deja como estaba. Así funciona el que montamos.

Una orden, y la sala se prepara

El modo cine se pone a mano, cuando vas a ver una película: «Alexa, modo cine» (o «modo película», como prefieras llamarlo), un toque en el panel o un botón junto al sofá. Antes de cambiar nada, la casa apunta cómo está la sala, para poder devolverla igual. Y entonces:

  • La tele y los equipos se encienden. La tele, si estaba apagada, y lo que tenga al lado: la barra de sonido, el receptor, el Apple TV. Una tele que no se enciende por la red se enciende igual, con un enchufe, un botón o un mando por infrarrojos.
  • La luz baja poco a poco. Las del techo se apagan, la lámpara de pie se queda a un brillo bajo, el que elijas, y la tira de detrás de la tele se enciende del color que prefieras. Es la escena «película» de nuestra iluminación inteligente, pero conectada con todo lo demás.
  • Las persianas y las cortinas bajan, y con ellas la pantalla motorizada, si la hay. Si las persianas ya se mueven solas, como contamos en persianas automáticas, el control solar no las vuelve a subir en mitad de la película.
  • El aire se pone en silencioso. Si el aire acondicionado o la bomba de calor están encendidos, pasan al modo más silencioso del aparato. No se apagan ni cambian de temperatura: solo dejan de hacer ruido.

Durante la película: nada que te saque de ella

Cuando pausas para ir a la cocina, la lámpara y la tira suben un poco, lo justo para no tropezar con la mesa. Al darle otra vez al play, vuelven a bajar.

Si te levantas, se pausa sola

Si no queda nadie en el sofá durante un rato, la película se pausa sola, y cuando vuelves sigue donde estaba. Para eso hace falta un sensor de presencia, no uno de movimiento: el de movimiento no ve a quien está quieto en el sofá y pausaría la película en la mejor escena. La diferencia entre los dos está explicada en luces que se encienden solas al anochecer.

La casa se calla

Si alguien llega a casa, no lo saluda en voz alta. Si la lavadora, la secadora o el lavavajillas terminan, el aviso te llega solo al móvil, sin altavoces, o espera a que acabe la película. Lo eliges tú.

Nadie mueve nada

El robot aspirador se para o vuelve a su base en cuanto pones el modo cine, y las limpiezas programadas no empiezan con gente en casa viendo una película (cómo se coordina el robot con el resto de la casa lo contamos en un robot aspirador que limpia cuando no estás). Tampoco tocan la sala la luz que se enciende por presencia ni el control solar de las persianas: mientras dura la película, la sala es tuya.

Al acabar: todo vuelve como estaba

Para terminar basta con apagar la tele con el mando de siempre. El modo cine se quita solo, y también si la casa se queda vacía. Entonces:

  • Se apaga solo lo que encendió él. Si la barra de sonido ya estaba encendida antes, se queda como estaba. También se puede elegir que lo apague todo o que no toque nada.
  • Las luces vuelven a como estaban. Y si mientras tanto se ha hecho hora de dormir y el modo noche está puesto, las que estaban encendidas quedan con la luz suave de noche de la casa, no a pleno brillo.
  • Las persianas vuelven a su sitio, salvo que se haya hecho de noche, porque entonces no tiene sentido subirlas, o que alguien las haya movido durante la película. La pantalla sube.
  • El aire recupera su ventilador de antes, salvo que alguien lo haya cambiado mientras tanto.

La casa guarda todo esto en su memoria, así que, aunque el sistema se reinicie a mitad de la película, al acabar sabe cómo dejarlo.

Qué necesita tu sala (y cómo lo presupuestamos)

Cada parte depende de lo que tenga la sala. Para la tele basta con que se pueda controlar por la red o por infrarrojos. Para la luz, unas luces regulables o una tira detrás de la tele. Las persianas tienen que estar motorizadas para bajar solas, y la pausa automática necesita un sensor de presencia. Y si quieres una sala de cine de verdad, también instalamos la pantalla motorizada y el proyector, integrados con lo demás. No hace falta todo a la vez: se empieza por lo que ya tienes y se añade después.

No damos una cifra fija aquí porque depende de lo que ya haya en la sala y de lo que quieras que haga el modo cine. Te lo presupuestamos en la visita, sin compromiso, en un pago único y sin cuotas mensuales. Tiene la misma garantía que todo lo que instalamos: garantizamos nuestra instalación y configuración durante 5 años; los equipos tienen la garantía de su fabricante (2–3 años) y la gestionamos nosotros por ti.

Dudas habituales

¿Funciona con mi tele?

Si la tele se puede encender por la red, el modo cine la enciende directamente. Si no, se enciende igual de otra forma: con un enchufe, con un botón o con un mando por infrarrojos que hace lo mismo que el tuyo. Lo comprobamos en la visita con tu tele y con los equipos que tengas al lado, como la barra de sonido o el Apple TV.

¿Se activa solo cada vez que enciendo la tele?

No. El modo cine se pone a mano, cuando vas a ver una película: con la voz, desde el panel o con un botón. Encender la tele para ver las noticias no baja las persianas ni apaga la luz del techo.

¿Hace falta Alexa?

No. La voz es cómoda, pero el modo cine también se pone desde el panel o con un botón junto al sofá, y funciona igual. Si ya tienes Alexa, basta con decir «modo cine», o «modo película», como prefieras llamarlo.

¿Y si tengo proyector?

Mejor todavía: al poner el modo cine baja la pantalla motorizada junto con las persianas, y al acabar la sube. Si aún no tienes pantalla ni proyector, también los instalamos, integrados con el resto de la sala.

¿Me entero si termina la lavadora?

Sí, pero sin que te saque de la película. Tú eliges: que el aviso te llegue solo al móvil, sin altavoces, que espere a que acabe la película o que llegue como siempre.

En resumen

Una escena de cine baja las persianas y apaga la luz. Un modo cine bien montado hace eso con una sola orden y además cuida lo que pasa después. Durante la película, sube la luz en la pausa, pausa si te levantas, calla los avisos y para el robot. Al acabar, devuelve la sala tal como estaba. Lo que lo hace cómodo no es apagar la luz: es no tener que acordarte de encenderla otra vez.