Para elegir bien basta con cinco respuestas: qué cubre la garantía de la instalación y por cuánto tiempo, si el sistema sigue funcionando sin internet, si el presupuesto viene desglosado por partidas, quién en concreto va a entrar en tu casa, y qué pasa el día después del montaje. Si una empresa esquiva cualquiera de las cinco, ya tienes tu respuesta.
Contratar una instalación de domótica no se parece a comprar un electrodoméstico. Alguien va a manipular tu instalación eléctrica, va a montar un sistema con el que vas a convivir durante años y, si se hace mal, deshacerlo cuesta dinero y disgustos. Y a diferencia de otros gremios, aquí no hay un carné oficial de «instalador de domótica»: el sector no está regulado como tal, así que la criba te toca hacerla a ti. Esta guía es la checklist que nosotros mismos usaríamos si tuviéramos que contratar a otro.
Las 7 preguntas que deberías hacer antes de firmar
No hace falta entender de protocolos ni de programación. Basta con preguntar estas siete cosas y escuchar cómo responden — la forma de responder dice tanto como la respuesta.
1. ¿Qué cubre exactamente la garantía, y me la das por escrito?
Aquí se separan dos cosas que a menudo se mezclan a propósito. Una es la garantía de los equipos, que la pone el fabricante y suele ser de 2 o 3 años. Otra es la garantía del trabajo: el montaje, el cableado, la configuración y las automatizaciones. Esa segunda no la cubre ninguna marca, la pone la empresa que instala, y es donde aparecen las diferencias reales. Pregunta cuántos años cubre, qué incluye y si te la entregan documentada. En nuestro caso garantizamos la instalación y la configuración durante 5 años, y gestionamos nosotros la garantía del fabricante para que no tengas que discutir con ninguna marca.
2. ¿El sistema sigue funcionando si se cae internet?
Es la pregunta más reveladora de todas, y la que menos gente hace. Muchos sistemas dependen de servidores externos: si el fabricante tiene una caída, cambia sus condiciones o cierra el servicio, tus luces y tus persianas dejan de responder. Un sistema bien diseñado ejecuta la lógica dentro de tu casa y sigue funcionando con el router desconectado. Pregunta también dónde se guardan los datos de tus sensores y tus cámaras. Nosotros trabajamos exclusivamente con domótica en red local, sin nube, precisamente porque la alternativa te deja a merced de decisiones que no controlas.
3. ¿Con qué marcas trabajáis, y qué pasa si esa marca desaparece?
Desconfía tanto del que trabaja con una sola marca como del que no sabe decirte ninguna. Lo relevante no es el nombre, sino si los dispositivos hablan protocolos estándar y abiertos — Zigbee, Z-Wave, Matter, Thread — o un lenguaje propietario que solo entiende esa marca. Con estándares abiertos puedes cambiar de fabricante sin tirar la instalación, y cualquier otro profesional puede mantenerla. Nosotros montamos sobre Home Assistant con equipos de Shelly, Aqara, Sonoff, SMLight, Somfy, Eltako y Ajax: si mañana una de esas marcas desapareciera, el resto del sistema seguiría funcionando igual.
4. ¿Me pasas el presupuesto desglosado por partidas?
Un presupuesto de una sola línea con una cifra al final es una señal por sí mismo. Deberías poder ver cuántos dispositivos incluye, de qué tipo, cuánto es material y cuánto mano de obra, y si la programación de las automatizaciones va incluida o se factura aparte — es un clásico que el montaje esté presupuestado y la configuración no. Como referencia para calibrar, automatizar un único sistema suele partir de entre 300 y 900 € según cuál sea, y un proyecto completo de vivienda desde 2.500 €. Cifras muy alejadas de ahí merecen una explicación.
5. ¿Quién va a estar en mi casa?
Vas a dar llaves de tu vivienda a alguien durante al menos un día. Es razonable saber si te atiende la misma persona que va a ejecutar la obra o si se subcontrata, y qué formación tiene quien diseña el sistema. Una web sin nombres, sin caras y sin dirección física es un dato. Nosotros lo publicamos: puedes ver quién forma el equipo y qué ha estudiado cada uno antes de llamarnos.
6. ¿Puedes enseñarme proyectos reales parecidos al mío?
No fotos de catálogo: proyectos con zona, metros cuadrados y qué se automatizó en cada uno. Que existan instalaciones documentadas en viviendas parecidas a la tuya es la única prueba tangible de que alguien ha hecho esto antes. Pide ver casos concretos con su alcance y, si te interesa uno, pregunta cuánto tardó y qué se complicó. Los proyectos honestos siempre tienen alguna complicación que contar.
7. ¿Qué pasa el día después de la instalación?
Aquí es donde se nota la diferencia entre vender un sistema y entregarlo funcionando. Pregunta si la entrega incluye formación para todos los que viven en la casa — incluidos los que no tienen soltura con la tecnología —, cuál es el plazo de respuesta habitual ante una incidencia y si el soporte posterior está incluido o se factura por horas. Nosotros respondemos en menos de 24 horas en toda el área metropolitana de Barcelona, y la entrega siempre incluye formación.
Señales de alarma
Hay respuestas que, por sí solas, justifican seguir buscando:
- Presupuesto cerrado sin haber visto la vivienda. Nadie puede cotizar con rigor una instalación sin conocer el cuadro eléctrico, el tipo de persianas o el grosor de las paredes. Una cifra por teléfono es una cifra que subirá después.
- Cuota mensual obligatoria para usar tu propio sistema. Pagar por un servicio de mantenimiento opcional es legítimo; que tus luces dejen de obedecer si dejas de pagar, no. Pregunta siempre qué sigue funcionando el día que canceles.
- Negativa a dar la garantía por escrito. «Ya te lo arreglamos si pasa algo» no es una garantía, es una intención.
- Sin identidad legal visible. Sin razón social, sin dirección y sin teléfono fijo en la web, no hay a quién reclamar dentro de tres años.
- Prisa por firmar. Descuentos que caducan hoy, ofertas por tiempo limitado, urgencia inventada. Una instalación que va a durar una década puede esperar una semana a que compares.
Cuándo no necesitas contratar a nadie
Seríamos poco honestos si dijéramos que siempre hace falta un profesional. Si lo tuyo son uno o dos dispositivos sueltos — un enchufe inteligente, una bombilla, un termostato — cómpralos y móntalos tú: la instalación es enchufar y seguir las instrucciones de una app, y pagar a alguien por eso no tiene sentido.
Y si disfrutas trasteando, tienes paciencia y te apetece entender el sistema por dentro, el camino del bricolaje es perfectamente viable: nosotros mismos explicamos cómo funciona Home Assistant y cuándo montarlo tú mismo. Contratar a alguien empieza a compensar cuando el proyecto cruza varios sistemas a la vez, hay trabajo eléctrico de por medio, o simplemente quieres que funcione sin dedicarle tus fines de semana.
Qué cambia en Barcelona y el área metropolitana
Dos particularidades locales pesan más de lo que parece. La primera es el parque de vivienda: buena parte de los pisos de Barcelona y su área metropolitana son anteriores a los años ochenta, con instalaciones eléctricas antiguas, cajas de mecanismos pequeñas y cajetines de persiana no siempre registrables. Es la razón por la que aquí importa tanto que el instalador domine las soluciones inalámbricas y sepa decirte, tras ver tu piso, qué se puede hacer sin abrir una sola pared.
La segunda es la proximidad para el soporte. Una empresa que trabaja en tu comarca puede pasarse a revisar un sensor en un par de días; una que opera a distancia, no. Antes de decidir, pregunta cuál es su zona real de trabajo — no la que aparece en la web, sino dónde tienen instalaciones hechas — y cuánto tardan en presentarse cuando algo falla.
Dudas habituales
¿Cuánto debería costar una instalación de domótica?
Depende del alcance, pero conviene tener referencias antes de pedir presupuesto. Automatizar un solo sistema en una vivienda parte de entre 300 y 900 € según cuál sea: el riego de un jardín es lo más económico, y la seguridad con cámaras lo más caro. Un proyecto completo de vivienda — iluminación, persianas, clima y seguridad coordinados — parte desde 2.500 €. Si un presupuesto se aleja mucho de esos órdenes de magnitud, hacia arriba o hacia abajo, pide que te expliquen por qué.
¿Es obligatorio que el instalador me dé garantía por escrito?
La garantía legal de los productos existe siempre, pero la del trabajo de instalación y configuración es otra cosa y depende de cada empresa. No hay un estándar del sector, así que es justo preguntarlo y pedirlo documentado. Conviene distinguir dos plazos: el de los equipos, que lo pone el fabricante (habitualmente 2 o 3 años), y el del montaje y la programación, que lo pone el instalador. Que la empresa gestione por ti la garantía del fabricante te ahorra tener que negociar con marcas.
¿Qué pasa si el instalador cierra dentro de unos años?
Es el riesgo real de esta decisión, y se mitiga en el diseño, no en el contrato. Si el sistema usa protocolos abiertos y estándar y funciona en red local, tu instalación sigue viva aunque la empresa desaparezca: cualquier otro profesional puede entrar a mantenerla. Si en cambio se monta sobre una plataforma cerrada del propio instalador, con una app suya y una cuota mensual, quedas atado a que siga existiendo. Pregunta explícitamente qué pasa con tu sistema si la empresa deja de operar.
¿Merece la pena pedir varios presupuestos?
Sí, pero compararlos solo por el precio final lleva a error. Dos presupuestos con la misma cifra pueden esconder alcances muy distintos: número de puntos automatizados, calidad de los dispositivos, si incluye la programación de las automatizaciones o solo el montaje, y si contempla formación al entregar. Pide siempre el desglose por partidas y compara línea a línea. Un presupuesto más caro que incluye configuración y acompañamiento suele salir más barato que uno escueto al que luego hay que añadirle extras.
¿El instalador tiene que ser de mi ciudad?
Para la instalación no siempre es imprescindible, pero para lo que viene después importa bastante. La domótica no termina el día del montaje: cambias de rutina, añades un dispositivo, se estropea un sensor. Tener a alguien que pueda pasarse por tu casa en poco tiempo cambia la experiencia de convivir con el sistema. Antes de firmar, pregunta cuál es su plazo de respuesta habitual en tu zona y si el soporte posterior está incluido o se factura aparte.
En resumen
Elegir instalador de domótica no va de encontrar el presupuesto más bajo, sino de identificar a quien te responde las siete preguntas sin rodeos y te lo deja por escrito. Garantía clara, sistema que funciona sin depender de nadie, presupuesto desglosado, equipo con nombre y soporte real después del montaje. Si aplicas esta checklist a tres empresas, la decisión se toma sola — y nos parece bien que la apliques también a nosotros.