El Black Friday de este año cae el viernes 27 de noviembre, y muchas tiendas alargan las ofertas toda esa semana. Es el momento del año en que más enchufes, bombillas, cámaras y robots conectados se venden a mitad de precio, y también el momento en que más cajones se llenan de aparatos que no hablan con nada. El problema rara vez es el precio: es comprar algo que solo funciona con la app de su marca y con su nube, y descubrir después que no encaja con el resto de la casa.
Esta guía no es una lista de ofertas, que cambian cada hora. Es lo que miraríamos nosotros antes de añadir nada al carrito: qué preguntas hacerle a la caja, qué compensa comprar en oferta y qué no compraríamos solo por el descuento. La oferta buena es la que encaja con lo que ya tienes.
Antes de mirar el precio: tres preguntas
Tres preguntas separan un buen dispositivo de uno que acabará en un cajón, y las tres se responden leyendo la ficha del producto con calma.
- ¿Funciona en local, sin la nube del fabricante? Si para encender una lámpara la orden tiene que ir a un servidor del fabricante y volver, el día que se cae Internet —o que la marca cierra el servicio— el aparato deja de responder. Lo explicamos a fondo en qué significa una domótica sin nube, y es lo primero que conviene mirar.
- ¿Qué protocolo usa? Zigbee, Z-Wave, Thread, Matter o Wi-Fi. Los cuatro primeros están pensados para que muchos aparatos de marcas distintas convivan en un mismo sistema; el Wi-Fi de muchos dispositivos baratos, no tanto. Con Matter, además, el aparato se puede dar de alta en Alexa, Google Home o la app Casa de Apple, aunque con matices que contamos en cómo montar una domótica compatible con Alexa, Google Home y HomeKit.
- ¿Te obliga a pagar una cuota o a usar su propia app? Algunas cámaras solo guardan los vídeos si pagas una suscripción, y algunos kits solo se configuran con la app de su marca. Si es así, el precio de la caja no es el precio de verdad.
Si un dispositivo pasa las tres, el descuento es una buena noticia. Si no las pasa, sale caro aunque esté a mitad de precio.
Lo que sí vale la pena comprar en oferta
Lo que más compensa son las piezas pequeñas y discretas, las que no tienen pantalla ni app propia que importe: hacen una sola cosa, la hacen bien y se integran en cualquier sistema serio.
Sensores
Sensores de apertura para puertas y ventanas, de movimiento o presencia, de temperatura y humedad y de fugas de agua. Son baratos, van a pila, se pegan con adhesivo y son la base de casi todo lo que hace una casa automatizada: encender la luz al entrar, avisar de una ventana abierta al salir, apagar la calefacción si alguien ventila o cortar el agua si hay una fuga. Mejor si son Zigbee o Matter sobre Thread, que consumen poco y forman su propia red sin cargar el Wi-Fi.
Enchufes con medición de consumo
Un enchufe inteligente que además mide lo que gasta el aparato sirve para mucho más que encender y apagar: saber cuándo ha terminado la lavadora, ver qué aparatos consumen aunque estén apagados o programar las luces de Navidad del balcón. Antes de comprarlo, mira la potencia que aguanta: una lavadora, una secadora o un radiador eléctrico pasan con facilidad de los 2.000 W, y muchos enchufes pequeños no están hechos para eso.
Cabezales termostáticos
Si tu calefacción es de caldera con radiadores de agua, los cabezales inteligentes sustituyen a la rueda de cada radiador y permiten dar a cada habitación su temperatura y su horario. Con el invierno a la vuelta de la esquina, son de las compras que antes se notan en la factura. Solo sirven para radiadores de agua: con radiadores eléctricos o con el split, no hacen nada.
Bombillas e interruptores compatibles
Las bombillas inteligentes son la puerta de entrada más habitual, y en oferta salen muy bien de precio. La condición es la misma de antes: que sean Zigbee o Matter, o que tu sistema las controle en local. Y una pista para no equivocarse: si la luz se apaga desde el interruptor de la pared, la bombilla se queda sin corriente y deja de responder, así que en muchas estancias compensa más un interruptor o un micromódulo inteligente detrás del mecanismo que cambiar todas las bombillas.
Lo que no compraríamos solo por el descuento
No es que estos productos sean malos; es que su precio de oferta esconde costes o problemas que aparecen después.
- Cámaras que solo graban en la nube. Muchas cámaras baratas guardan los vídeos únicamente en los servidores del fabricante, y para ver más que los últimos segundos hay que pagar una suscripción mensual. Lo que conviene buscar son cámaras que graben en local, en una tarjeta o en un equipo de casa; lo contamos en cámaras de vigilancia con grabación local y sin cuota.
- Una cerradura inteligente sin mirar antes la puerta. Es de las compras que más se devuelven, porque no todas las puertas admiten todas las cerraduras: el cilindro, el tipo de puerta y el sitio que hay por dentro deciden. Antes de aprovechar una oferta, comprueba si tu puerta admite una cerradura inteligente.
- Kits cerrados de una sola marca. Un pack de sensores y central a buen precio es tentador, pero si la central solo habla con la app de esa marca, cada pieza que añadas te ata un poco más a ella. Si el kit usa Zigbee o Matter y otros sistemas pueden leer sus sensores, adelante; si no, el ahorro de hoy es el problema de mañana.
- Marcas que no publican actualizaciones. Un aparato conectado necesita actualizaciones durante años, por seguridad y para seguir funcionando con las apps nuevas. Si de una marca no encuentras ni la web de soporte ni las notas de sus últimas actualizaciones, mejor no meterla en casa, por barata que salga.
- Veinte aparatos Wi-Fi de golpe. Cada enchufe o bombilla Wi-Fi es un dispositivo más conectado a tu router, y con muchos de ellos algunos routers domésticos empiezan a dar problemas. Para tener muchos aparatos, los protocolos de malla como Zigbee o Thread lo llevan mucho mejor.
El precio tachado y tus derechos
Tres datos que conviene tener presentes en cualquier compra de Black Friday, de domótica o de lo que sea:
- El precio anterior tiene que ser real. Según el artículo 20 de la Ley de Ordenación del Comercio Minorista, el precio tachado que acompaña a una rebaja tiene que ser el más bajo que ese producto ha tenido en los 30 días anteriores. Subirlo a principios de mes para «rebajarlo» el viernes no vale.
- Catorce días para devolverlo si lo compras por Internet. En las compras a distancia tienes 14 días naturales desde que lo recibes para desistir sin dar explicaciones, con algunas excepciones; lo resume la guía de devoluciones de la Administración. Es el margen para comprobar que el aparato funciona en local y encaja con lo que tienes.
- Tres años de garantía. Los productos nuevos comprados desde el 1 de enero de 2022 tienen una garantía legal de tres años ante el vendedor, como recoge el Ministerio de Consumo. Guarda la factura: sin ella, reclamar se complica.
Si después quieres automatizar la casa
Comprar en oferta y automatizar después no está reñido, siempre que compres pensando en el sistema y no en la caja. La idea es sencilla: que todo lo que entre en casa pueda hablar con un mismo cerebro que funcione en local, para que el sensor de una marca encienda la luz de otra y la casa no dependa de cinco apps distintas.
Si tienes dudas con algo concreto, cuéntanos antes qué piensas comprar y qué tienes ya en casa, y te decimos si encaja. Es mucho más fácil acertar antes de comprar que buscarle sitio después a un aparato que solo habla con su app.
Dudas habituales
¿Un enchufe o una bombilla Wi-Fi baratos funcionan sin Internet?
Muchos no. Los más baratos suelen funcionar a través de la nube del fabricante: la orden sale de tu móvil, va a sus servidores y vuelve a tu casa, aunque el aparato esté a dos metros. Si se cae la fibra, o si la marca cierra su servicio, se quedan en un enchufe o una bombilla normales. Antes de comprar, busca si funcionan en local: que sean Zigbee, que lleven el logo Matter o que tu sistema los controle sin pasar por la nube.
¿Cómo sé si el precio tachado es una rebaja de verdad?
Por ley, el precio anterior que se anuncia junto a una rebaja tiene que ser el más bajo que ese producto ha tenido en los 30 días anteriores. Si una tienda sube el precio a principios de noviembre para «rebajarlo» el viernes, el tachado no cumple la norma. Lo práctico es mirar el precio unas semanas antes —muchas webs de comparación guardan el historial— y, si ves algo raro, reclamar a consumo.
¿Compro ya los dispositivos y la instalación la hago después?
Se puede, siempre que compres pensando en el sistema y no en la oferta. Lo que no tiene arreglo es un dispositivo que solo funciona con la app de su marca: comprado a mitad de precio, se queda fuera del resto de la casa. Si piensas automatizar la casa más adelante, cuéntanos antes qué quieres comprar y te decimos si encaja; guarda las facturas, porque la garantía va con ellas.
¿Merece la pena un kit de inicio de una sola marca?
Depende de con quién hable ese kit. Si su central es Zigbee o Matter y otros sistemas pueden leer sus sensores, es una forma barata de empezar. Si su central solo habla con la app de esa marca, cada pieza que añadas te ata un poco más a ella, y el día que quieras juntarlo con otra cosa tendrás que empezar de cero. Mira en la caja qué protocolo usa antes de mirar el descuento.
En resumen
Antes de añadir domótica al carrito este Black Friday, cinco comprobaciones rápidas:
- Que funcione en local, sin depender de la nube de su marca.
- Que use un protocolo abierto —Zigbee, Z-Wave, Thread o Matter— que tu sistema entienda.
- Que no te obligue a pagar una cuota para lo básico.
- Que el precio tachado sea el más bajo de los últimos 30 días.
- Que guardes la factura: tienes 14 días para devolverlo si lo compras por Internet y tres años de garantía.
Sensores, enchufes con medidor, cabezales y bombillas compatibles son las compras que más compensan en oferta. Cámaras con cuota, cerraduras sin mirar la puerta y kits cerrados, mejor pensarlos dos veces. Una ganga que no encaja con tu casa no es una ganga.